La historia de tres seres marginales y diferentes entre sí en busca del sueño americano sirvió a Herzog para desarrollar uno de sus films más sinceros y trágicos, destacando el personaje principal de Bruno Strozeck que reinsertado en una sociedad de la que cree no poder sobrevivir más tiempo, decide con una prostituta y un pensionista viajar hasta Estados Unidos, establecerse allí y empezar una nueva vida. Lo que ignoran es que les deparará un destino distinto al que ya por si sus recaladas mentes soñaban. La segunda colaboración del carismástico (y paradigmático) Bruno S. con el director alemán es una poderosa demostración de buen cine y que no solo compatriotas como Wim Wenders bastan para forjar buen cine europeo desde el otro lado del Atlántico. Natxso Borrás
Si crecer económicamente significa hipotecar el futuro de mis hijos, disimulando detrás de una pared de excusas cuasi infantiles la conveniencia monetarista de un grupo de poder, entonces me opongo a tan estúpida idea de progreso. Que cada uno guarde la basura que produce debajo de su propia alfombra, ¡qué joder..!