Integrando siempre elementos del mundo del cine y manteniendo su estilo característico, Hong Sang-soo nos cuenta una historia sobre personajes que se buscan a sí mismos y exploran el rumbo que su vida va tomando.
La protagonista de este relato, interpretada por la actriz francesa Isabelle Huppert (Villa Amalia y Una mujer en África) es una joven que se desplaza acompañada por su madre a una ciudad costera situada en Mohang. Las dos mujeres se establecen en la nueva localidad para evitar el pago de algunas deudas derivadas de su crítica situación económica. La joven decide ponerse a escribir el guion de un cortometraje a modo de terapia para poder tranquilizarse y calmar sus preocupaciones, y así hacer más llevadera la situación en la que se ve involucrada junto a su madre. La historia escrita por la protagonista de In Another Country, sigue a tres personajes femeninos que comparten el mismo nombre (Anne) y el mismo objetivo, ya que las tres buscan refugiarse en la pequeña ciudad costera de Mohang (como hace la autora) por diferentes motivos. Todas se alojan en el mismo motel con el objetivo de aventurarse en el mar y la costa la nueva ciudad y cada una de ellas conoce al mismo grupo de gente en distintas circunstancias. Recibirán la ayuda y atención de la dueña del motel en el que se hospedan y también conocerán a un atractivo y misterioso socorrista que vaga sin descanso recorriendo toda la playa.
Una historia sobre las diferentes posibilidades y circunstancias que pueden rodear al individuo a lo largo de su vida.
Fue el segundo episodio de la serie "cuttlas Microfilms", producida por Tijuana Films entre los años 1991-1993. Este capítulo se realizó íntegramente en Valencia (España)
He vivido entre los arrabales, pareciendo un mono, he vivido en la alcantarilla transportando las heces, he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas y aprendido a nutrirme de lo que suelto. Fui una culebra deslizándose por la ruina del hombre, gritando aforismos en pie sobre los muertos, atravesando mares de carne desconocida con mis logaritmos. Y sólo pude pensar que de niño me secuestraron para una alucinante batalla y que mis padres me sedujeron para ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos. He enseñado a moverse a las larvas sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran. Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar, y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada que pueda ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas» y «qué oscuro es tu nombre». He vivido los blancos de la vida, sus equivocaciones, sus olvidos, su torpeza incesante y recuerdo su misterio brutal, y el tentáculo suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies frenéticos de huida. He vivido su tentación, y he vivido el pecado del que nadie cabe nunca nos absuelva.