Cuando se alcance un cierto punto crítico en los asuntos planetarios el cambio de color áurico y del campo magnético de toda la Tierra pondrá el plan de EXODO en acción automáticamente. Se debe considerar también el impredecible elemento disparador derivado de la acción humana. La Humanidad debe evitar todo conocimiento “real” del momento y fecha de ocurrencia de estas cosas, porque la acción y reacción ante influencias dadas, son un factor clave para evitar el caos. La irrupción de la guerra a nivel devastador seria un incidente crucial, que precipitaría luego la intervención de una naturaleza cataclismica. Los factores geológicos que tienen lugar dentro del orbe son una parte intrincada de la acción de disparo. La combinación de estos dos eventos, dispararía las dos primeras fases de la evacuación inmediatamente, de manera secreta.
El padre Carlos Miguel Vaca Alvarado nació el 25 de agosto de 1912 en Loja, Ecuador. Fue el cura párroco de la parroquia de Changaimina del cantón Gonzanamá de la provincia de Loja, república del Ecuador, hasta el año 1999 en que falleció.
Changaimina, significa en lengua indígena, "cementerio de los dioses", etimológicamente la palabra se deriva de dos voces: "Changa", que significa "Pierna" y "Mina", que significa "Vena, Filón de oro" o "Lugar donde hay oro". ¿Quizás, la vertiente de oro donde descansan los dioses? ¿El oro de los dioses?
El padre Carlos Vaca era un sacerdote católico, músico y arqueólogo que descubrió en 1965, casualmente el mismo año de la expedición intraterrena de Juan Moricz en la cueva de los Tayos y el descubrimiento del mundo subterráneo, un asentamiento arqueológico de fósiles de “gigantes” los cuales exhibía en su museo, que se encontraba en la misma parroquia de Changaimina, conocido como el "Museo del Padre Vaca" donde guardaba lo descubierto en las tierras propiedad del Señor Luis Guamán, huesos de gigantes de siete metros de altura que habitaron el Ecuador y otros lugares de América hace miles de años, y extraños utensilios, minerales y compuestos de “mágicas propiedades”, que explicarían muchos misterios arqueológicos hasta hoy no descifrados.