Sinopsis: El joven Allie vaga por Nueva York. Allí en Manhattan encuentra a varios personajes que no se encuentran a sí mismos, ambientes fuera de todo pronóstico y situaciones que, de puro imposibles, parecen las más reales conforman la existencia de esta turista vital, fan de Charlie Parker, que se siente como si viviera en unas vacaciones permanentes.
Dirección: Jim Jarmusch Guion: Jim Jarmusch Intérpretes: Chris Parker, John Lurie, Sara Driver, Frankie Faison
"La esclavitud (Almenos en esta región del mundo, osea, América), ha sido retratada como algo obligatoriamente de personas afrodescendientes, o amerindios en menor medida, esto no es cierto, en el mundo muchas personas, de todas las razas, han sido victimas que esclavitud, y los blancos, si, los blancos, no han quedado exentos de estos, de hecho, fueron una de las personas que mas sufrieron esclavitud, el día de hoy te explico ello en este video."
Por B.J. Bhandari (Reimpreso del Blitz Newsmagazine, Bombay, India) + Así Habló Zaratustra Por Raymund Andrea, F.R.C. De "The Rosicrucian Digest" Febrero 1952 Traducción de Pablo César Delgado Guerra, F.R.C.
He vivido entre los arrabales, pareciendo un mono, he vivido en la alcantarilla transportando las heces, he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas y aprendido a nutrirme de lo que suelto. Fui una culebra deslizándose por la ruina del hombre, gritando aforismos en pie sobre los muertos, atravesando mares de carne desconocida con mis logaritmos. Y sólo pude pensar que de niño me secuestraron para una alucinante batalla y que mis padres me sedujeron para ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos. He enseñado a moverse a las larvas sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran. Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar, y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada que pueda ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas» y «qué oscuro es tu nombre». He vivido los blancos de la vida, sus equivocaciones, sus olvidos, su torpeza incesante y recuerdo su misterio brutal, y el tentáculo suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies frenéticos de huida. He vivido su tentación, y he vivido el pecado del que nadie cabe nunca nos absuelva.