Las amistades tienen una definición ambigüa. Los seres humanos necesitamos ritos que consoliden y clarifiquen la situación en la que nos encontramos. Bautizamos porque queremos que exista una confirmación sólida del compromiso con la iglesia, o celebramos los quince años o las puestas de largo para certificar la entrada en la madurez. Las ceremonias de graduación, los cumpleaños, la firma de una hipoteca son rituales que tienen un antes y un después muy claro, que nos proporciona seguridad.
Sin embargo la amistad no se sanciona del mismo modo que el resto de las relaciones humanas. Las amistades se suelen basar en una especie de pacto mutuo, pero nunca se declara de forma explícita. Los matrimonios y las relaciones comerciales tienen pactos explícitos. Las partes saben perfectamente cuándo han comenzado esa relación, de hecho las parejas incluso celebran los aniversarios, y dado que tienen un comienzo explícito, también tienen finales explícitos. En cambio, las amistades se hacen realidad a través del contacto regular entre dos personas que se tienen en cuenta mutuamente. En algún momento, hay un entendimiento conjunto (pero tácito, no explícito) de que se han hecho amigos.
Sin una idea definida de cuáles son las obligaciones de una amistad y, por lo tanto, si se están cumpliendo o no, es difícil saber si una amistad ha terminado. Así, las amistades se desvanecen y luego a menudo desaparecen. Pero esto no siempre es malo.
China está desarrollando nuevas armas biológicas, basadas en el ADN, capaces de eliminar selectivamente determinadas razas y grupos étnicos. De esta forma, China quedaría como la única civilización en el planeta. Descargar vídeo: https://mega.nz/file/VghzTZLB#....T5O0FDd-oDfXe4WlQCFr
¡¡ AVISO !! Este video consiste en un ejercicio de imaginación, en el que intentamos transmitir cómo será la nueva Humanidad de la Matrix 15.64, la Humanidad del Dragón, relatando y recordando como fue la vieja matrix, y como es la nueva realidad que nos espera.
LETRA: Nos han educado a ir rápido, nos han enseñado a correr, a tardar poco, a ser eficientes. Hemos cambiado los caminos verdes por autopistas grises, los largos viajes en coche por veloces aviones, para llegar antes. Cada año aumenta la velocidad de conexión en nuestro ordenador y en las empresas se valora la rapidez con la que un empleado trabaja.
Queremos que los animales crezcan antes, aceleramos el crecimiento de hortalizas y frutas para que nos den antes su fruto, hacemos cursos intensivos para aprender rápido una lengua, corremos para coger el tren o el autobús que se acerca o para que el semáforo no se ponga en rojo y entre tanto, nos perdemos el camino.
Nos han vendido la idea de que esto es evolución, de que esto es progreso y que el estrés es el módico precio que tenemos que pagar a cambio del regalo de ser más rápidos, más efectivos.
Nos han dicho que para ser felices o mejores tenemos que llegar antes, pero ¿adónde?
El hombre quiere ser rápido pero la vida es lenta o más bien cíclica. Nos hemos olvidado de disfrutar, de recordar que estamos vivos, de celebrar la vida cada mañana. Nos han dicho que no tenemos tiempo para ello. Nos han educado con frases como: “venga, vístete más rápido que perdemos la mañana” o, “¡deja de perder el tiempo y ponte a hacer lo que tienes que hacer!”
¿Qué tengo que hacer sino vivir? Sentir el agua cayendo por mi cuerpo al ducharme en la mañana, sentir la dicha de pegar un bocado al trozo de pan al desayunar, disfrutar oyendo a los pájaros por la ventana, conversar con el vecino al bajar las escaleras o sentir mis pasos de camino a donde vaya.
Creemos que al ir más rápido sabemos adonde vamos pero tal vez nos de miedo parar y reconocer que en realidad estamos perdidos. Y eso es maravilloso.
Nos han dicho que lo lento es malo o negativo sin embargo un árbol puede tardar siglos en crecer, una oruga necesita días y días para crear su crisálida y convertirse en mariposa, los osos hibernan durante meses y los árboles tardan en dar su fruto.
¿Por qué entonces acelerar la vida? ¿Acaso nosotros no somos también parte de este ciclo natural? ¿Acaso somos felices cuando corremos más? Yo me bajo del tren, es hora de caminar lento. Paso a paso.
DRO/EastWest SpainMarcha atrás · RosendoCanciones Para Normales Y Mero Dementes℗ 2001 Dro East West, S.A.Producer: Eugenio MuñozComposer, Lyricist: Rosendo Mercado