Dra en biologia y virologia Estadounidense. Encarcelada y sin asistencia de abogados por decir la verdad. Actualmente bajo amenaza. Valientemente expone la verdad del virus
Obra realizada por la artista Elba Martínez tras dos estancias en las Palmas de Gran Canaria a lo largo del 2002 y 2003. Se trata de una pieza de videoarte y según palabras de Túa Blesa invita a preguntarse qué miran los ojos de este poeta, Leopoldo Mª Panero y la única respuesta quizá sea buscar en lo que sus poemas dicen. ¿qué se ve en sus versos? Es el horror: el de la vida -que es la de un loco tocado por la maldición del cielo-, una vida que, no por efecto óptico, sino por la penetración de la mirada, ha quedado detenida en la instantánea de la destrucción. Queda eso dicho en el continuo borrado del rostro, ése que vaga a la búsqueda de una lámina- ¿la página?que lo refleje y, así, la ideología de la individualidad es puesta en una crisis que se diría es definitiva.
El mundo está dividido en cuatro naciones, correspondientes a los cuatro elementos: La Tribu del Agua, El Reino de la Tierra, la Nación del Fuego y los Nómadas del Aire. En cada nación hay una notable orden llamada de los "Maestros" que aprenden a potenciar su talento nato y manipular su elemento nativo, combinando artes marciales y magia elemental. En cada generación, sólo un Maestro es capaz de controlar los cuatro elementos, y recibe el nombre de Avatar, el espíritu del mundo manifestado en forma humana, capaz de mantener la armonía de las cuatro naciones. Cuando La Nación del Fuego sometió a su dominio al resto de las naciones, parecía que la guerra se impondría. Sin embargo, la reencarnación del Avatar esperaba, congelado en una burbuja de hielo, que alguien le encontrara... Cien años después dos niños, la responsable y valiente Katara y su aguerrido hermano Sokka descubren a Aang. Juntos comienzan un épico viaje para cumplir el destino del Avatar: Dominar los cuatro elementos y devolver el equilibrio y la paz al mundo.
Si lo Uno es primero, ¿cómo puede ser simple y a la vez comunicar su simplicidad a los inferiores modos de unidad sin división? La autosegmentación sería contradictoria.
La abundancia de la plenitud de lo perfecto se opone a su consumo: en un río que brota de su fuente, el agua no se fragmenta, pero al chocar con piedras surge espuma que hace visible lo transparente. Sus aguas no se dividen.
La manifestación (φανέρωσις) o procesión (πρόοδος) de lo inferior no es un desprendimiento o pérdida de intensidad descendente; una causa no se debilita al causar. Lo contrario: algo llega a ser mientras permanece en sí mismo, y aquello que lo genera lo hace cuando, como causa, es más plenamente lo que es.
Lo que aparenta división es, en realidad, unidad temporal: una manifestación finita de un principio que conserva la integridad del Uno. La generación superior no es espacial ni temporal; una madre no requiere amputarse para engendrar, un Dios no necesita ser temporal para que lo temporal dependa de Él.