watermark logo

A seguir


EL NUMERO DE SU NOMBRE - EL ENEMIGO

5 Visualizações
JuRuM Lichtung
361
publicado em 23/06/26 / Dentro Jogos

"EL NÚMERO DE SU NOMBRE"
por Pampa Fillol

CAPÍTULO 15: EL ENEMIGO

"Hay que saber que Nietzsche", comenta Heidegger, "no entiende por cristianismo la vida cristiana que tuvo lugar una vez, durante un breve espacio de tiempo, antes de la propaganda misionera de Pablo".

Camus, autor de la frase "San Pablo vino a construir el dogma", resume la posición de Nietzsche en este párrafo: "A partir de Pablo, la historia del cristianismo no es más que una larga traición al mensaje de Cristo. Ya el Nuevo Testamento está corrompido, desde Pablo hasta los Concilios".

En algún momento de su obra, los más renombrados filósofos o más ilustres pensadores abordan de alguna forma lo que podríamos llamar "la cuestión de Dios", aunque esa no es la mejor manera de describirla. A todos ellos les preocupa de dónde venimos y adónde vamos, pero no necesariamente a todos les preocupa si existe o no un Dios, y mucho menos les preocupa la religión. Así que no todos los filósofos y pensadores han escrito sobre la religión que predominó en Occidente en estos 20 siglos. No obstante hay varios que sí lo hicieron, y al tope de la lista hay que ubicar a Nietzsche.

Nietzsche es el más vehemente en advertir que la Iglesia del bando ganador no siguió las enseñanzas de Jesús, sino los preceptos de Pablo. Pero, cabe aclararlo, no es el único que se dio cuenta.

"Es que el cristianismo, la cristiandad más bien, nació en San Pablo", declara Unamuno.

"Desde Jesucristo hasta nuestros días", remarca Tolstoi, "observamos que la doctrina eclesiástica se aparta de las bases sentadas por Jesucristo. Este apartamiento comienza con el apóstol de afición, Pablo".

Keyserling ve tanta discrepancia entre el maestro y quien se autoproclamó apóstol cuando el maestro ya no estaba, que dice: "A Cristo, en vida, no se le habría adherido ningún Pablo".

Entre los filósofos actuales, Jesús Mosterín señala que "Pablo no conoció a Jesús, ni parece haberse interesado por su vida, ni haber sabido gran cosa acerca de él o de sus dichos o actividades", y Mircea Eliade agrega que "en Pablo se advierten innovaciones muy significativas. No sólo emplea a menudo el vocabulario religioso grecorromano, sino que adopta ciertas concepciones ajenas al cristianismo primitivo".

Para Kierkegaard, antecesor de Nietzsche, el "cristianismo primitivo" es "cristianismo" a secas. A lo que vino después, Kierkegaard le llama "cristiandad". "Y la cristiandad", se lamenta el existencialista danés, "ha abolido el cristianismo".

El "cristianismo primitivo" es a lo que Heidegger se refiere con "la vida cristiana que tuvo lugar una vez", y cuya breve existencia halló su final cuando chocó con Pablo. A partir de Pablo, explica Heidegger, "el cristianismo es, para Nietzsche, la manifestación histórica, profana y política de la Iglesia y su ansia de poder, dentro de la configuración de la humanidad occidental y su cultura moderna".

"Los primeros cristianos consideraban a Pablo un apóstata o un traidor", apunta el barón de Holbach, "pero él cambiaba constantemente de parecer o de conducta, se plegaba continuamente a las circunstancias y daba gusto a todos, y acabó siendo el jefe. Pablo puede pasar, con toda justicia, por el fundador de esta religión".

Esos "primeros cristianos", dueños de aquella "vida cristiana que tuvo lugar una vez", conformarían el cristianismo primitivo, prepaulista, diferente del cristianismo de Pablo, al que sería más apropiado denominar "paulismo".

A Nietzsche se lo ha presentado como enemigo del cristianismo. Sin embargo, aunque no lo diga con esas palabras, el rechazo de Nietzsche no es contra el primitivo cristianismo de Cristo, sino contra el posterior paulismo de Pablo.

Lo mismo sucede con Spinoza. A pesar de no ser cristiano (léase "paulista"), Spinoza adoraba a Jesús, pero la Iglesia lo tachó de hereje y condenó sus libros porque justamente para él, por no ser paulista, la humanidad de Jesús no estaba tapada por el mito, y se atrevió a decir que el concepto que la Iglesia del bando ganador intentaba transmitir sobre la naturaleza de Cristo era "como si me dijesen que un círculo ha revestido una naturaleza de cuadrado".

El Jesús humano, revestido de una naturaleza no humana.

En la creación del mito del Jesús no humano, Nietzsche adivina la conveniencia de agradar a los distintos pueblos del Occidente a conquistar: "El cristianismo como fórmula para compendiar los cultos clandestinos de toda índole, los de Osiris, la Gran Madre, y de Mithras, por ejemplo; en esta comprensión radica el genio de Pablo".

Y continúa: "Pablo comprendió que hacía falta la mentira, la fe. Ese Dios, inventado por Pablo, no es en realidad sino la firme resolución de Pablo de llamar a su propia voluntad 'Dios'."

Perseguir a quienes no profesan la fe que propone Pablo representa, desde el punto de vista de
Nietzsche, la única salida posible para una institución que, al estar apoyada según él en la mentira, se ve obligada a condenar la búsqueda de ⁣https://youtube.com/@odnanref5....388?si=I2T45DKzvCHjH

Mostre mais
0 Comentários sort Ordenar por

A seguir